Vélez Magazine

Cazadores de UTOPíAS

El legado para nuestros fervorosos jóvenes es instarlos a desplegar las alas de la imaginación para volar en busca de nuevas utopías que en Vélez Sarsfield se harán hermosas realidades

Entre otras acepciones, la palabra UTOPIA tiene como significado: Plan, proyecto, doctrina o sistema halagüeño pero no realizable, pero describe también a una sociedad que se supone perfecta en todos los sentidos, pero haciendo abstracción de su concreción en tiempo y espacio. En su discurso filosófico, Platón elaboró de un modo especulativo el modelo clásico de esta sociedad en su obra “La República”, teoría que reaparece luego en el siglo XVI con Tomás Moro en su obra denominada “Utopía”.

Entre otras acepciones, la palabra UTOPIA tiene como significado: Plan, proyecto, doctrina o sistema halagüeño pero no realizable (que es el más utilizado), pero describe también a una sociedad que se supone perfecta en todos los sentidos, pero haciendo abstracción de su concreción en tiempo y espacio. En su discurso filosófico, Platón elaboró de un modo especulativo el modelo clásico de esta sociedad en su obra “La República”, teoría que reaparece  luego en el siglo XVI con Tomás Moro en su obra denominada “Utopía”.

 

Aquellos que peinamos canas, sumados a los que nada les queda para peinar, tenemos la costumbre heredada - y en su oportunidad criticada por nosotros mismos - de evocar en tono épico, personajes que llegamos a conocer ó sucesos de los que en alguna medida fuimos partícipes o espectadores. Son evocaciones de tiempos en los que sólo una muy calificada minoría confiaba en superar los acuciantes problemas que amenazaban la continuidad institucional, y en pos de ese objetivo, que presentaba las características de una verdadera utopía,  dedicaron todos sus esfuerzos.

 

La inquebrantable fe de esos hombres preclaros, demostró que su convicción era capaz de transformar en realidad los ideales soñados, y así fue que el milagro se produjo. Un club en estado de agonía se transformó en un lapso de tres años en una institución sólida y próspera que premiaba con el éxito sus nobles afanes, pero no conformes con ese logro, renovaron sus anhelos en búsqueda de nuevos horizontes, nuevas utopías.

En una modesta interpretación, queda evidenciado que las utopías son realizables, pero se tornan inalcanzables cuando el hombre, una vez satisfechos sus sueños, vuelve a renovar el compromiso de arribar a una nueva meta que siempre estará por alcanzarse. 

El respeto (esa mercadería tan escasa en el mercado de la modernidad) y el cariñoso afecto que nuestros jóvenes nos profesan, presta credibilidad a esas leyendas - aunque justo es reconocerlo -, en ocasiones son portadoras de algún grado de exageración.   

Esta introducción viene a cuento de las innumerables anécdotas que jalonan el azaroso (utópico) proceso que la comunidad velezana tuvo que sortear para construir el confortable hogar que a todos nos alberga en la actualidad.

La obsesiva pasión de hacer de aquellos dirigentes -en casos hasta arbitraria- contó siempre con la comprensión y el apoyo incondicional de la masa societaria, que, al compartir su espíritu, no dudó en sumarse a las tareas de una manera entusiasta y generosa. Ello demuestra que Vélez Sarsfield no se edificó con el sacrificio de su gente, sino que por el contrario, el enorme esfuerzo empeñado en las tareas,  fue una conjunción de alegre camaradería y total confianza en quienes plasmaron el por entonces inimaginable proyecto que significaba la construcción de un estadio propio.

La historia nos dice que el 22 de Noviembre de 1951 ese sueño se convirtió en realidad, pues ese día abrió sus puertas el nuevo estadio de cemento en un partido que le ganamos a Huracán con 2 goles del puntero derecho Raúl Carmen Nápoli. De la antigua estructura se conservó el sector de plateas  -modificado en el año siguiente - para empalmar con el codo de la tribuna popular Oeste.

No decayó en lo sucesivo el ritmo de los trabajos, ello a pesar de las continuas oscilaciones que sufría la economía del país con sus permanentes períodos inflacionarios, lo que hacía muy difícil establecer un plan de inversiones previsibles.

No obstante, se construyó el salón bajo Oeste y la confitería, ambos con las instalaciones sanitarias correspondientes, y en sus adyacencias se extendió un amplio solado destinado a prácticas sociales y deportivas.

 

En el año 1958 se concreta un antiguo anhelo del club que era la obtención de una ampliación del espacio físico que demandaba el continuo crecimiento de las instalaciones. La solución del problema llegó con la promulgación de la Ley l4.602, sancionada por iniciativa del diputado nacional Dr. Dante Tortonese, el 30 de septiembre de 1958, que textualmente expresa: “Artículo 1º - Concédase a la Sociedad Civil Club Atlético Vélez Sarsfield, con asiento en la Capital Federal, en carácter de donación, la fracción de terreno de cinco mil metros cuadrados que actualmente ocupa, más veinte mil metros cuadrados, contigua a su estadio deportivo y colindante con la Av. Juan B. Justo y Este de la Capital. El Art. 2º establece las condiciones en que se efectúa la donación. Firman Federico F. de Monjardín, Eduardo Oliver, B. Guzmán y Noé Jitrik y fue aprobada por el Poder Ejecutivo Nacional conforme con el Art. 70 de la Constitución Nacional   En la esquina de Barragán y Gaona – nombres reemplazados ya por Álvarez Jonte y Reservistas Argentinos – se construye un edificio de dos plantas destinado a administración y atención de los asociados y despachos a utilizar por la Presidencia,  Secretaría y Tesorería.

 

En el año siguiente se da comienzo a la construcción de las plateas de cemento que habrán de completar el perímetro que rodea al campo de juego, logrado lo cual el estadio quedará terminado en su primera faz. (Luego vendrían otras nuevas obras). El 27 de Octubre de 1965 se firma en la Escribanía General de Gobierno de la Nación la escritura traslativa de dominio a nuestro favor, de los terrenos cedidos por Ley 14.602.

En el año 1967 se concluye prácticamente la construcción de las nuevas plateas de hormigón  con lo que se cierra el contorno del campo de juego con tribunas de material, al propio tiempo que se inician las tratativas con la empresa Siemens Argentina para dotar de iluminación al estadio, obra que comenzaría en el año siguiente y se concluiría en 1969. La inauguración se efectivizó el 6 de Diciembre en un partido contra el Santos de Pelé, que protagonizó un inolvidable contrapunto con nuestro cordobés Willington.

En la Asamblea de Representantes del 10 de Noviembre de 1968 se impone el nombre de “JOSE AMALFITANI” al gran estadio, como  reconocimiento al hombre sin cuya presencia no hubiera sido posible tan fantástica transformación, y que a partir de su ejemplo sentó una verdadera doctrina en la conducción institucional, que se ha mantenido en todo momento y bajo la responsabilidad de cualquier signo agrupacional.

Detallar con minuciosidad el trabajo de todos estos años supone la edición de numerosos capítulos que por razones de espacio no estamos en condiciones de realizar.  

 Lo que no podemos obviar es la ampliación llevada a cabo con motivo de la disputa del campeonato mundial del año 1978.

 

En el año 1972, siendo presidente del Club el recordado José R. Feijóo recibimos la visita del presidente de la F. I. F. A., por entonces Sir Stanley Rouss acompañado por el Comité Ejecutivo de la entidad y por el Sr. D’Onofrio presidente de la A. F. A. a los efectos de inspeccionar las instalaciones de nuestro estadio, en la posibilidad de ser propuesto como sub-sede para el certamen antes mencionado. La impresión causada en el renombrado dirigente no pudo ser mejor y opinó que el estadio de Vélez Sarsfield era uno de los mejores que le había tocado visitar, y ese concepto se vio confirmado con la designación oficial efectivizada después. En el año 1974 se construyó bajo la tribuna Norte el Sector destinado a la Prensa y el palco presidencial “Constantino del Esla”.

 

Confirmada la nominación de nuestro estadio como sub-sede para el Campeonato Mundial, se estableció - en concordancia con las autoridades del Ente Autárquico Mundial 78, encargado de la organización y desarrollo del campeonato – un plan que después de arduas negociaciones, concluyó en que el proyecto de modificación y la dirección de las obras fuera confiada al Estudio de Arquitectura Francisco Pérez, Ricardo Staricco y Rodolfo Bramante y su ejecución a las empresas Bava, Seery y Lijmaer S. A., Bertoncini S. A. y Philips Argentina, ésta última a cargo del sistema de iluminación. Terminadas las remodelaciones se pudo apreciar el cambio de su fisonomía, pues habían desaparecido las cuatro torres de los codos, para dar paso a una imponente bandeja alta sobre la popular Sur, convertida ahora en platea, y se suprimieron el alambrado olímpico y los parantes de iluminación, reemplazados por cuatro grandes columnas dotados de potentísimos focos  aptos para transmitir televisión en colores; dos fosos laterales, renovación total de las butacas, nuevas cabinas de transmisión radial y televisiva, salón V. I. P. con servicio de confitería, pupitres para el periodismo, 2 playas de estacionamiento (1 cubierta y 1 descubierta), nuevos vestuarios, pasajes y accesos, etc.

 

El costo total de estas obras fue discutido y convenido de común acuerdo con las autoridades gubernamentales, consolidado en moneda nacional y amortizado en cuotas sin interés. Aprobada por la Asamblea de Representantes, se formalizó la hipoteca de nuestras instalaciones en garantía de pago, el cual fue cumplido con una anticipación de cuatro años.  

 

Es de destacar la participación que le cupo en esta instancia al Arquitecto Francisco A. Pérez, (presidente de nuestro club en dos períodos) en su carácter de director general de la obra, pues al mismo tiempo en que puso lo mejor de sus conocimientos profesionales en el emprendimiento, siempre lo hizo pensando en favorecer a la entidad, por la que nos consta, siente una verdadera pasión. También es justo resaltar la meritoria y descollante intervención en las negociaciones de los ex Presidentes Ricardo Petracca y Héctor Gaudio.

 

¡Nada imposible hay en el acontecer de nuestro club!

¡¡¡ El legado para nuestros fervorosos jóvenes es instarlos a desplegar las alas de la imaginación para volar en busca de nuevas utopías que en Vélez Sarsfield se harán hermosas realidades!!!

 

Osvaldo Gorga