Buenos Aires, Sábado 1º de octubre de 2011.
(Prensa Vélez Sarsfield - Estadio José Amalfitani).
A veces suele suceder, que el día y en el momento menos pensado, la cosa pueda darse como se dio. Porque el fútbol tiene estas cosas de encontrarse entre las alternativas que marcan el ida y vuelta de fechas, horarios y partidos; para tratar de conformar el mejor once para salir al campo de juego. Porque suele ocurrir, que con los nombres menos pensados aparece esa característica del buen juego y del toqueteo. Porque generalmente pasa, cuando las victorias se comienzan a gestar desde una victoria pasada, cercana.
Así, en esa madeja de palabras, comienza a justificarse la victoria de un Vélez que no brilló, que no contó con la vorágine futbolística de un equipo conocido en ese rol; pero sí con la paciencia y el buen fútbol (generalmente a un toque) para llegar hasta el arco rival, amén de que quizás le faltó en gran parte del encuentro la profundidad para convertir esa llegada en grito de gol.
Porque Gareca demuestra una vez más (aunque no lo necesita) su carácter ofensivo a la hora de parar el equipo. Porque si bien para muchos, encontrar en la planilla un mediocampo con Cerro, Canteros, Cabral y Bella le suene a marca; la ubicación de cada uno en cancha lo hace más que nada ofensivo. Más aún, si Tito Canteros se para a jugar como enlace, como 10 clásico, organizador y dominador del juego. Cumpliendo todos y cada uno de esos roles a la perfección, demostrando que puede y juega donde quiere por su tremenda calidad. Porque también Bella (fue de menor a mayor) supo explotar el carril. Porque encima Cabral se soltó de la prisión y venció la timidez para ir un par de veces a buscar paredes y probar remate. Porque Pancho Cerro le cae como anillo al dedo a la de defender para un Vélez que arriesga siempre en ataque. Encima para colmo, arriba explotan el Rayito Ramírez y regresa el Burrito Martínez, que anduvo contenido pero siempre como fina clave para descifrar el entramado rival. Porque encima detrás, la línea de fondo y Barovero siempre esperaban atentos ante un San Martín que no inquietó nunca.
Porque todo iba bien en el toqueteo y jugar de primera; pero a Vélez le faltaba el último toque, para algunos tan o más importante que el primero. A un toque era la cosa, en las triangulaciones perfectas sea por la izquierda, derecha o por el medio; con Cabral para Tito y viceversa, todo Vélez era una sinfonía para alquilar balcones pero a la que le faltaba el cierre de oro a las obras que construían. Entonces rápido Gareca buscó en el banco lo que le faltaba en campo. Rescaldani entró y a los cuatro minutos en una pirueta ortodoxa cabeceó el centro del Rayo Ramírez (otra vez protagonista, hoy para asistir) y así estallar el lágrimas y un grito de gol atragantado para romper la virginidad propia en la Primera División y para también cortar la racha sin poder ganar en casa de tres partidos para Vélez.
Encima, después el Tigre hizo debutar a Brian Ferreira la joyita de las inferiores del Fortín y lo sumó a Vuletich también que tuvo la más clara y la desperdició al lado del palo. EL Campeón terminó jugando con chicos que hacen su fuego en la primera y será el pan para mañana.
Así Vélez se encaminó a una nueva victoria en el Apertura. La segunda consecutiva luego de la racha nefasta de cinco partidos que está enterrada. Ahora a pensar en la Sudamericana del miércoles y recuperar a los soldados que por lesiones y trajín se quedaron en el camino.
La primavera le sienta bien al campeón.
Carlos Alberto Martino
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