A 30 km de Lincoln se encuentra la localidad de El Triunfo y de allí proviene Martín Blanco, delantero de 19 años de la Cuarta División de Vélez. Para realizar la presente entrevista, llega a la
Confiteria del Club con los botines en la mano. Los cuida, relucientes,
limpios y sobre todo afilados, porque durante el 2011 anduvo más que firme con el arco. ?Me los compré yo en el Outlet de
Liniers a 400 pesos, para el primer partido del campeonato y ya me
dieron varios goles?, comenta orgulloso.
-¿Te los compraste para que te hagan goleador del Torneo?
-Sin duda, cuando
salen por el esfuerzo de uno lo pensás así y decís ?estos botines me
tienen que ayudar?. Es una pavada pero le ponés una ficha?.je.
-¿Cuesta jugar en Cuarta División,? Pocos espacios y todos queriendo llegar a Primera de la manera que sea?
-Es
una categoría complicada y más con la presión que llega uno a esta edad
de poder estar arriba o quedarte acá. Jugás con esa presión, con las
canchas en mal estado, con que todos los pibes quieren lo mismo que vos y
quieren comerte los tobillos en todos los partidos.
-Y puntualmente en tu caso llegaste hace un año a Vélez ,con edad de Cuarta ,y tenés que demostrar cuanto antes?
-Si,
lo mío tiene que ser rápido. Aprovechar los partidos que tenga y tratar
de jugar rápido en Reserva porque no me queda mucho tiempo.
-¿Desespera eso de tener que demostrar que podés llegar a Primera y sino irte?
-Y...
quizás pensar eso es ir para atrás. Uno tiene que mantener la ilusión y
entrenar con la cabeza en alto. Pensar que uno es el mejor y que puede
estar en cualquier momento arriba.
-¿Cómo se dio tu arribo al club?
-Llegué a comienzos del 2011 libre de River, donde jugué mucho en Quinta y con el cambio de
Dirigencia y de Técnicos no tuve mucha continuidad. Quizás por gustos
futbolísticos. Por suerte me tocó venir a Vélez para renovar ilusiones.
-Llegaste de Lincoln a la Capital, ¿cómo fue ese traspaso en lo futbolístico?
-Me
costó adaptarme, es mucho más rápido el juego y tenés que definir más
rápido. Me tocó un tiempo de adaptación en River y ahora ya le agarré un
poco la mano. De todos los Técnicos que tuve me quedó
algo, pero sobre todo de Ricki Valiño, que antes de llegar a Vélez, él
era mi Técnico en la Quinta de River.
Para
complementar el fútbol y sobre todo no desgastarse con la imperiosa
necesidad de triunfar con la pelota en los pies, Martín concurre a la
Universidad. Está terminando el CBC de Medicina en la sede de Ciudad
Universitaria. ?Estudiando salgo un poco del ambiente del fútbol, más el año pasando que no jugaba y me hacía bien pensar otras cosas.?, nos cuenta el Tanque.
-¡Qué carrera elegiste!
-Uno
elije lo que cree que puede hacer con pasión y vocación, por más que
sea difícil es lo que me gusta. Ahora estoy cursando Biofísica, una
materia me queda del CBC, tengo tiempo para organizarme. Aparte en mi familia no
hay estudios universitarios, sería la primera generación que podría
recibirse.
-Decís que tenés que ir rápido, entonces ¿cuál es tu meta inmediata?
-Mi
primer objetivo era jugar en Reserva y ahora hay que ir de a poco. Y después
jugar en Primera. Triunfar en Vélez sería mi sueño más grande.
-¿Qué pensás que tenés que mejorar?
-Quizás
técnicamente no soy bien dotado, tengo mis limitaciones. Físicamente es
mi fuerte. Tengo fuerza, buen cabezazo. Me gustaría hacer los goles de
Palermo, pero no jugar como él. También me gusta Diego Milito.
-Tenés el total apoyo del Coio Almandoz?
-Me habla mucho, me motiva; alguna vez recuerdo que yo no
venía bien en las prácticas, y me agarró solo a un costado para hablar,
me alentó mucho. Es bueno que el Técnico confíe en vos y solo te queda
jugar.
Se
rie cuando Renato Pinedo, su compañero de categoría le dice ?Tanque?
porque según Blanco, ?a todos los delanteros de las inferiores de Vélez
les dicen así, a Giusti, a Rescaldani y Vuletich?. Matiene que dejar
River para llegar al Fortín es seguir en club grande. Empezó bcon el pie derecho su primer año en Vélez
y lo más importante, mantiene la cabeza fría, para que el sueño de
jugar en Primera no sea una obsesión sino una consecuencia de su
trabajo. Por ahora, ya está pagando con goles, lo que no es poco.
Diego Luis Guitian