Buenos Aires, Martes 25 de Octubre de 2011.
(Prensa Vélez Sarsfield - Estadio José Amalfitani).
Hilvanar victorias. Acumular la cosecha de los tres puntos que se vuelven a hacer cosa de todos los días. Así parece ser el libreto que escribe el camino en estos días para Vélez Sarsfield. Porque abrió un partido cerrado y difícil, se hizo fuerte para sostenerlo, y terminó celebrando su cuarta victoria consecutiva que a priori y hasta que jugaba Boca a un tiro del conjunto de Falcioni.
Porque se le hace común de nuevo el hecho de mostrarse y saberse ganador, aún enfrentando a un equipo también triunfal en los últimos años -y a pesar de un mal arranque de este Apertura- como lo es Estudiantes de La Plata. Pero sí hay algo que ha cambiado y parece que a este Vélez, que supo y demuestra reinventarse, le cae como anillo al dedo. No se ruboriza por no lucir deslumbrante como el Vélez que se coronó hace unos meses. Todo lo contrario. Trata de cuidar al extremo la pelota, como a ese que no le sobra nada para llegar a fin de mes. Pero ojo, no se crea que este equipo de Gareca solo gana, hace la diferencia y chau. No, nada de eso. Este Fortín entendió que hay varias formas de ganar un partido. Lo demuestra y viene demostrando.
Porque no faltarán los que renueven la crítica para con este Vélez tras la victoria ante Estudiantes, que dice de una merma futbolística y simplemente que no juega bien. Sin entrar en terrenos subjetivos de lo qué es jugar bien o mal, la diferencia está en que este Vélez no brilla como el de entonces pero se rompe el lomo, se sacrifica a pesar de las ausencias y los golpes para ganar el partido. Por eso, uno no puede darse el lujo de decir que Vélez no juega bien. Porque cada uno de los encuentros que ganó, fue merecedor de la victoria, sin ser superado por el rival. ¿Qué Barovero es figura? Es cierto, pero es figura porque le llegan tres veces y resuelve las tres como lo que es, un arquero de equipo grande. Porque tampoco a Vélez le llegan tan claro, pero cuando lo hacen ahí está la figura del mejor arquero del Fútbol Argentino en la actualidad. Barovero hace simple lo difícil y para este Vélez es fundamental. Para salir a descolgar una pelota en el último minuto del adicional, cuando Estudiantes se viene a la carga; o cuando el partido recién arranca y tiene que volar con mano cambiada para mandar al córner un remate de Mariano González. Cuando lo exigen está y responde.
Como también aparecen los intérpretes que siempre dan la nota y se necesitan en cada encuentro. No es casualidad que tanto en el pasado Clausura como en este Apertura, en Vélez hacen goles todos. Hoy fue el día del reencuentro con el gol de David Ramírez. Merecido por demás el encuentro eterno con la red para este exquisito jugador, que metió la pausa donde todos corren y se acomodó para la menos hábil de sus piernas (le sobra) y así ponerla con una delicia lejos del alcance de Albil. Con esa genialidad de Ramírez, Vélez se puso en ventaja. Haciendo honor a sus apodos. Mago para sacar un Gato Rojo (un golazo) de la galera y a celebrar. Porque también Augusto Fernández es bandera del juego por el piso, porque los centrales son un verdadero muro, Papa siempre va, Cubero marca presencia, Canteros y Zapata el equilibrio, el Rayo es pura efervescencia, Franco experiencia, Cerro y Cabral suman y mire cómo. Por eso, ¿qué me viene a decir que Vélez no juega bien? Por favor, no saben lo que dicen. El rival además de lo mencionado, también juega, y por más mal que venga Estudiantes no deja de ser Estudiantes. El Superclásico del Fútbol Argentino por presencia en los últimos años.
Vélez terminó la tarde del martes celebrando. Pensando en la noche lo que pasaría con Boca y con el rival de cuartos de la Copa Sudamericana. Porque cuando muchos lo daban por muerto, este Vélez parece de nuevo querer ir por todo. Hay que dejarlo, ya nos tiene acostumbrados.
Carlos Alberto Martino
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