Pasar la barrera
centenaria y ya pensar en el bicentenario. El que vivirán nuestros hijos tal vez, nuestros nietos; la sangre liada al Fortín. Entrar en la elite de los clubes que se engrandecen con el
acceso all inclusive de los tres dígitos de edad y seguir sumando experiencia y grandeza en cada año. Mantener lo cosechado y
seguir con el plan inalterable de expansión hacia nuevos horizontes,
con la certeza y la firme representación de ser siempre el Club Atlético
Vélez Sarsfield.
En
estos 101 años de vida, la premisa y el
objetivo siguen siendo los mismos. Bregar porque los cimientos del
Fortín sigan siendo tan firmes como hasta ahora y que la institución sea
el único fin que justifique todos los medios.
Vestirse
con 102 años para una institución como Vélez Sarsfield es la
confirmación del buen camino trazado y recorrido. Es moverse hoy en día
en la estructura firme que ladrillo a ladrillo supo levantarse ayer; y
que será el cimiento para continuar camino mañana. Es vestirse de Marín
Moreno, de Don Pepe Amalfitani, de José Feijoo, de Raúl Gámez; y de
tantos otros. Es tomar decisiones con la institución como primer
objetivo; y que el segundo también siga siendo la institución. Porque
eso, desde nuestra parte, es ser grandes.
Es
sentarse a ver un partido en aquella cancha de Basualdo, mientras un
team de Vélez comienza a forjar desde el resultado una historia grande.
Es alquilarse un palco en el Fortín para admirar a los Rugilo, los
Spineto, los Huss, los Allegri, los Ferraro, los Willington, los Carone,
los Bianchi, los Chilavert, los Cubero; y sentir que el fuego sagrado
es el mismo mantenido inalterable, año tras año, fecha tras fecha,
equipo tras equipo. Es tomar por asalto el Morumbí una noche perdida de
Agosto y gritar bien fuerte que América se llama Vélez. O tal vez,
irrumpir en la paz de oriente para posarse sobre las manos al mundo
entero. Es rumbearse al destino deseado con la seguridad del éxito
rotundo. O simplemente demostrando la grandeza de una institución más
allá de un equipo de fútbol como en el pasado y reciente obtención del Torneo Clausura 2011, donde una nueva estrella se plantó para siempre en la constelación que hoy iluminan el escudo. Vélez hoy es
una marca de seriedad, coherencia y prestigio. Aquí o allá, sea donde
sea; Vélez siempre fue Vélez.
Hoy
entramos a una nueva etapa en la vida de un club que supo alimentar su
grandeza. Hoy el mapa futbolístico lo presenta a Vélez como una de las
máximas potencias del Fútbol Argentino y ese prestigio ganado debe ser
para el goce de todo el pueblo fortinero y cuidado al máximo. El podio del mundo es nuestro y vamos por más en este 2012.
Hoy cumplimos 102 años de gloriosa existencia. Hoy estamos viviendo un nuevo año en la cima del mundo. Salud Vélez Sarsfield.