Rafaela, Sábado 3 de Diciembre de 2011.
(Prensa Vélez Sarsfield ? Estadio Nuevo Monumental)
¿Cuánto podía afectar la eliminación de la Copa Sudamericana siendo el último gran objetivo de este año 2011? Era la pregunta que generalmente suele hacerse a cualquier equipo que queda eliminado en esa instancia y se planta ante un nuevo encuentro de un torneo que lo encuentra sin chances más que alcanzar un segundo puesto. Era la pregunta para cualquier equipo, menos para este Vélez; que siempre le encuentra motivación a cualquier encuentro por más que haya poco en juego. Sin embargo, la noche de Rafaela, evidenció más falencias que virtudes para un Vélez que comienza a quitarse la pilcha de Campeón que tan bien le queda para cedérsela quizás este domingo al Boca de Falcioni, que deberá ajustar la medida del traje porque sin dudas le quedará grande con respecto al fútbol que desplegó Vélez en el pasado Clausura.
Porque el Fortín puso todo lo que tiene ante la Crema, evidenciando que las vacaciones empiezan cuando termina el Apertura y no cuando las chances de pelear algo importante se agotan. Por eso, Gareca fue rápido a decir que para cerrar el año de la mejor forma, luego de todo lo bueno que se ha conseguido; era sumarle el segundo lugar del podio al torneo y así terminar de redondear un año que fue especial y de ensueño para toda la institución. Lo que pasó después, es que nadie se imaginaria el escenario extraño que lo aguardaba en el Nuevo Monumental; con un encuentro de características ciclotímicas, raro al extremo, complejo al mango. Mucho más cuando al minuto de juego un quedo en el fondo le abrió la chance a Nicolás Castro de enfrentar a Marcelo Barovero (recontra ovacionado por la afición santafesina al grito de ?Cheloooo? Chelooo?) y definir cruzado mientras inclinaba su cuerpo hacia el otro. Muchísimo más cuando aún así y todo Vélez iba a buscar el empate y en ese afán y en una jugada de la que seguramente él mismo se estará arrepintiendo por estas horas, Sebastián Domínguez metió un manotazo en la cara de Serrano y vio la roja a los 18 minutos. Patas para arriba para un Vélez que siempre está acostumbrado a moverse en los carriles de la cordura y la solidez. Extremadamente extraño el cotejo que se presentaba en la noche divina de Santa Fe.
Porque con uno menos, el Fortín era el que tenía la pelota, el que generaba situaciones y el que estaba siempre a punto de igualar. Porque se daba que Rafaela lo respetaba demasiado, al punto que en la previa del encuentro nadie de los presentes en el estadio escatimaba con los elogios para un club como Vélez Sarsfield. Todos pero todos, coincidían que iban a enfrentar a uno de los mejores equipos de Sudamérica (así lo expresaban los periodistas en las cabinas). Entonces los dirigidos por Trullet, aún con el marcador a favor y un hombre de más nunca fueron a pasarlo por arriba a Vélez; y justamente Vélez fue en busca del empate y lo tuvo en los pies de Augusto Fernández, y en las cabezas de Ezequiel Rescaldani y Fernando Ortiz; pero no llegaba el empate.
Para el complemento la cosa no iba a cambiar y cada vez más el encuentro de fútbol se iba a ir degenerando. Porque una amarilla se sumaba a la otra y la desesperación llevó a perder la cabeza al punto máximo que el Fortín sumó un nuevo expulsado y fue Emiliano Papa que se excedió en el reclamo ante un pasivo Pezzotta que evidencia el cansancio de tantos años dirigiendo encuentros. Aún con nueve hombres en cancha, Vélez era más y Gareca poniendo a los pibes para sumar experiencia y juego estaban a tiro del empate porque la figura de Augusto era lo más firme y la de Tito Canteros comenzaba a crecer con el correr de los minutos. Pero tanto riesgo y tanto espacio dejaban para la contra la puerta abierta a Rafaela que liquide todo. Seba Carrera (con pocos minutos en cancha) recibió una gran habilitación y lo enfrentó a Barovero para cerrar el resultado y hacer delirar a su público que hasta el momento estaba nervioso mirando el desarrollo incierto del encuentro.
Rafaela le dio más motivos de dudas que de certezas a Vélez en el camino final de un año que ha sido impecable. Vale destacar el fogueo de Rescaldani, del Torero Ferreira y la continuidad como generador de Augusto. Pero la derrota marcó un punto en el que es mejor salir rápido y seguro; mucho más cuando el entrenador usa el tiempo calendario que le resta al 2011 para confirmar o no su continuidad al mando. Porque las caras de Gareca de bronca y fastidio fueron claras ante lo que veían sus ojos. Alguna discusión por demás también le puso un condimento agrio a la derrota. Sería injusto pedir que termine el año y ya pensar en el que viene cuando aún quedan dos partidos donde dejar todo y terminar lo más alto. Pero noches como estas, lo único que hacen es acelerar el reloj de arena y dejar que la marea baraje y dé de nuevo.
Carlos Alberto Martino
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