Buenos Aires, Sábado 8 de Junio de 2013.(Prensa Vélez Sarsfield - Estadio José Amalfitani).
Vélez y All Boys igualaban sin goles cuando a los 26 minutos de primer tiempo, Pablo Díaz, detuvo el juego por fuertes incidentes en la tribuna visitante con la Policía que derivaron en la ruptura del alambre y la figura amenazante de hinchas queriendo ingresar al terreno de juego. Quince minutos más tarde, con gases lacrimógenos de por medio y sin garantías, el juez suspendió el juego. Sin palabras.
Porque no queda más que hacer silencio pero al mismo tiempo con la necesidad de encontrar un rumbo que propulse el cambio y que de una vez por todas, todas estas letras solo hablen de fútbol. Porque lamentablemente, de lo único que no se puede hablar de la noche de fútbol en Liniers, es de fútbol.
Fueron tan solo 26 minutos de juego, con dominio de Vélez pero casi sin justificarlo en el arco que defendía Cambiasso, salvo por un intento del Pocho Insúa (de lo mejor) al inicio del mismo. Pero si uno, ante lo sucedido después se queda hablando de los 26 minutos de juego, estaría pifiando mucho.
Es que de esta forma, una vez más perdemos el partido. No el de Vélez, ni el de All Boys; el de todos. Porque una vez más el que pierde es el fútbol. Porque vamos camino a un espectáculo sin gente. Ya ni se habla de hinchas, sin público. Porque por más que sea una minoría la que genera que un encuentro llegue a su suspensión, lo pagamos todos. Los que juegan, los que van con la familia, los que relatamos y escribimos... TODOS. Porque ellos se encargan de quitarnos lo que dicen defender, los colores, la pasión... TODO. Porque terminamos siendo presos de la impotencia de ver cómo todo se va destruyendo y las tribunas, lejos de colmarse, cada vez estarán más vacías, por miedo y por prevención a puertas cerradas.
Innumerables sistemas de prevención se han instalado dentro del fútbol para terminar con este virus que lleva al fútbol a una enfermedad terminal. Pulmones en las populares, nuevas salidas, cámaras de seguridad, molinetes con diversos y sofisticados sistemas de entradas, el nuevo y salvador AFA Plus; nada parece terminar con este mal que arrasa con todo. Ni siquiera el sentido común de los jugadores de All Boys ayuda, saludando a los hinchas que habían suspendido el encuentro en reconocimiento "¿de qué?", cuando Pablo Díaz le ponía un punto final a la noche.
Nada es alentador cuando el fútbol se mancha como esta noche. Permanecer en silencio o elevar la voz, para salir de este entierro, al cual todos asistimos...
Carlos Alberto Martino
Twitter: @martineta16