Buenos Aires, Domingo 27 de noviembre de 2011.
(Prensa Vélez Sarsfield - Estadio José Amalfitani).
?El futuro ya llegó??, entonará una y mil veces hasta la perpetuidad el Indio Solari con la banda sonora de su legendaria banda ?Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota?. Lo que nadie imaginaría, más allá del vuelo que tiene en sí esa letra de un clásico del Rock Nacional, es que en pleno 2011 tenga directa relación con un encuentro de fútbol y mucho más, con uno de Vélez Sarsfield.
Es que el futuro se dio cita en el estadio José Amalfitani, una tarde de domingo, de mucho calor con un sol radiantemente intenso. Por la urgencia que presenta la proximidad de encuentros y una instancia decisiva de Copa Sudamericana, Ricardo Gareca tuvo que echar mano a ese futuro, para hacerlo presente. Una realidad tangible, tanto como esa urgencia que movió las estructuras del tiempo para acelerar los procesos y por una tarde, darles el protagonismo que necesitaban, que anhelaban.
Lejos de ser una presión para un equipo joven fue una demostración de lo que pueden dar, donde sólo Fernando Tobio y Germán Montoya triplicaban la cantidad de partidos del resto de los 16 jugadores que conformaron titulares y suplentes en el equipo que dispuso Gareca. Un equipo que mostró el funcionamiento del de primera, pero con otros nombres. Un team que presentó a la gran figura de Federico Freire, con una historia de vida que lo hace ser aún más meritorio de este debut a los 21 años, de tanto esperar y superar el día a día y sus vicisitudes que le presentó. El equipo giró en torno de él, tanto como cuando Víctor Zapata juega en ese puesto. Como también sorprendió Gino Peruzzi desde el carril derecho, curiosamente debutando en Primera como volante cuando naturalmente es defensor; y encima tuvo dos claras para Vélez llegando vacío tanto como lo hace Augusto Fernández. Porque encima el Tano Bíttolo pica y trianguló como lo hace Emiliano Papa. Porque Kolacha Desábato cortó tanto como Cerro o Canteros. Por eso quedó demostrado no solo el laburo de las divisiones inferiores del club, sino también el de Gareca por instalar una forma, un estilo de juego más allá de los nombres.
Porque hay que reconocer que Colón, sí, el conjunto tan experimentado con referentes como Bichi Fuertes, Iván Moreno y Fabianesi, Federico Higuaín, Seba Prediger entre otros; le mostró un respeto muy grande a estos pibes que estaban dispuestos a pintarle la cara. Porque en el toqueteo del primer tiempo se vio lo mejor del partido, por parte de los Hijos de Tigre que dispuso el entrenador en cancha. Porque Marcaron uno, pero pudieron ser mucho más. Porque el golazo de Leandro Velázquez en la definición también fue precioso en la gestación con un cambio fantástico de Freire. Porque el hincha se rompió las palmas para reconocer a este grupo de jugadores que dejó todo. Porque por más que sobresalieron las figuras, Emmanuel Olivera fue a todas a dejar la vida y eso suma de una forma tremenda; porque Ezequiel Rescaldani pivotea y pelea todas convirtiéndose en un jugador más que interesante para tener en cuenta en un equipo que necesita de una referencia de área firme. Porque Sills sumó y Montoya fue siempre ciento por ciento seguro. Porque Fernando Tobio fue el capitán con seguridad de un equipo que también en su prestancia generó orgullo. Todos al compás de una melodía que ejecuta a la perfección su entrenador.
Encima, entra la joyita de Vélez, Brian Ferreira para hamacarse de izquierda al centro desparramando hombres sabaleros y meterse al área para ajusticiar a Pozo que encontró el balón como quien se encuentra en la calle el boleto ganador del gordo navideño. Era delirio en Liniers ante unos pibes que jugaron a lo grande. Por un Vélez que con otros nombres y en otra frecuencia, fue el mismo Vélez que uno desea ver una y otra vez.
El encuentro terminó en igualdad porque la experiencia y la derecha exquisita de Chevantón quisieron que así fuera. Pero crea, que para este grupo de jóvenes, fue como un triunfo el empate conseguido en la tarde cálida en el Apertura. Porque le devolvieron al técnico la confianza, le dieron el descanso merecido a los titulares, y firmaron la realidad que son dentro de un plantel que arriesga a todo.
Verse lejos de Boca es una cuestión únicamente de números. Mientras el hoy líder suma puntos en agonía, este Vélez se da el lujo de tener un equipo con muchos jugadores jóvenes y surgidos de su cantera; desplegando un fútbol que da envidia y que se mueren por tener. La tristeza que generan en su juego la necesidad del conjunto de Falcioni, contrasta con la alegría del Torero Ferreira flotando por el aire con la sonrisa en los dientes dispuesto a hilvanar una jugada que por esos caprichos del fútbol no quiso terminar en gol.
Hoy la cabeza está en el martes. No hay dudas. Pero estos chicos en noventa minutos, hicieron que el encuentro ante Liga no existiera. Le dieron un motivo más de orgullo al hincha que ya no le alcanza el pecho para guardar tanta alegría. El futuro llegó? hace rato.
Carlos Alberto Martino
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