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Club Atlético Vélez Sarsfield

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Institución25 de diciembre de 2009
Pilares: Victorio Spinetto

Un Corazón Indómito

Victorio Luis Spinetto, nacido el 3 de Junio de 1911 de la unión de Juan Bautista Luis y Margarita María Batigne, cursó estudios en el Colegio Nacional Buenos Aires, en cuya galería de celebridades se exhibe un retrato suyo con la inscripción: “Encarnó el respeto por el fútbol”.

La fina estampa de un gran Victorio Spinetto.

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Este capitulo de Pilares del Centenario esta dedicado a un hombre que apeló a la docencia para inculcar sus valores a varias generaciones de futbolistas. Un sabio, que como tal, enseñó con sus palabras y con sus actos. ¿Simple casualidad o feliz predestinación?  Las iniciales V. S. corresponden indistintamente a dos nombres célebres que el fútbol argentino ha ligado íntimamente entre sí, Velez  Sarsfield y Victorio Spinetto.

 

Victorio Luis Spinetto, nacido el 3 de Junio de 1911 de la unión de Juan Bautista Luis y Margarita María Batigne, cursó estudios en el Colegio Nacional Buenos Aires, en cuya galería de celebridades se exhibe un retrato suyo con la inscripción: “Encarnó el respeto por el fútbol”

 

“Don Victorio” para nosotros, “Alemán”, “Farmacia” o “Polvorín” para los de su época, fue tal vez, el jugador más paradigmático que vistió la camiseta del club Atlético Velez Sarsfield, y su largo paso por la entidad,  -ya sea como jugador o entrenador - dejó tras de sí toda una leyenda de fuerza, coraje, caballerosidad, y sobre todo, entrega absoluta y un amor insuperable por los colores que defendió. En el curso del año 1932,  previo paso por el C. A. Platense se inicia su vinculación con nuestro Club, merced a una gestión personal de Don Pepe Amalfitani y su amigo Pancho Pizza, quienes lo acercan a la Institución con el compromiso de pagarle la suma de 30 pesos por partido ganado, sin asegurarle titularidad. Debutó en la división Reserva, y ya al domingo siguiente estaba entre los titulares de primera división con tal suceso, que Don Pepe ¡tan generoso para pagar a los jugadores!, consideró exiguo el trato anterior y le concedió un sueldo de 250 pesos por mes, al que se agregarían 30 pesos por punto obtenido.

 

La eficacia de su juego y la influyente autoridad que ejercía entre sus compañeros y aún de los ocasionales rivales, lo constituyeron inmediatamente en el factor más importante del equipo, a tal punto que desde su estratégico puesto de “centre-half”, condujo un conjunto de jugadores que convirtieron en prácticamente imbatible el reducto de Basualdo y Schmidl, bautizado por tal causa como “El Fortín de Villa Luro”. El estilo de juego desplegado, mezcla de viril fortaleza defensiva y contundente habilidad en el ataque, caracterizó a Vélez Sarsfield por largas temporadas como un equipo aguerrido y efectivo, muy difícil de vencer.

 

Los fundamentos tácticos de la época situaban al “centre half” en una función  defensiva, cortando el juego adversario para distribuirlo luego entre nuestros atacantes. Aceptado el generalizado concepto por nuestro equipo, ello no fue obstáculo para que este admirable jugador, dotado de condiciones excepcionales y un formidable empuje, se convirtiera en un temible goleador, y los 44 tantos obtenidos en su campaña, lo sitúa entre los defensores más efectivos del fútbol argentino, a lo cual se agrega el record de los 4 goles que marcara en el partido contra Chacarita Juniors en el año 1.937. Consagrado en la práctica del fútbol como una estrella, idolatrado en nuestro Club como una auténtica gloria,  distinguido entre sus colegas por haber sido elegido en los años 1934, 1935 y 1936 para formar parte del Seleccionado Nacional, Don Victorio nunca abandonó su empleo en Obras Sanitarias de la Nación, entidad en la cual continuó cumpliendo sus obligaciones, hasta que cumplida la edad correspondiente se acogió a los beneficios de la jubilación. Como confiaba  más en la palabra empeñada que en el compromiso escrito, jamás exigió la firma de contrato alguno, a punto tal de que por ser fiel a esos principios, se negó a aceptar los ofrecimientos de otros clubes en que seguramente hubiese ganado más, (Boca Juniors, y el Club Roma de Italia, por ejemplo)

 

La insistencia de los dirigentes del Club Atlético Independiente por contarlo en sus filas,  concretada en una muy buena oferta, logró al fin convencer a nuestras autoridades y así fue que en el año 1938 fue transferido a esa Institución en la suma de $12.000.--, más la cesión de un jugador apellidado Alonso. En las habituales charlas mantenidas tiempo después, comentaba risueñamente que Independiente lo había comprado para jugar los partidos de “hacha y tiza”, ya que para los otros menos turbulentos, contaba con Leguizamón, un jugador formado en Atlanta, destacado por su técnica y elegancia. En su breve paso por ese Club formó parte del equipo que disputó contra River Plate el primer partido oficial disputado en el “Monumental” (el del famoso gol de De la Mata) en el año 1939, y al año siguiente retornó al Fortín de Villa Luro.

 

Fue un momento emotivo de su vida la tarde en que San Lorenzo con dos goles del vasco Lángara nos mandó al descenso, víctimas de uno de los primeros actos de corrupción en el fútbol, - ¡que luego se multiplicarían¡- llevando la práctica del fútbol a la situación en que hoy se encuentra. Esa tarde, la templanza de  Don Victorio no pudo contener su llanto de hombre bueno, no porque no supiera aceptar una derrota, sino por no haber podido evitar el injusto agravio infligido al Club que tanto amaba. Esas amargas lágrimas se trocaron en satisfecha sonrisa en el año 1943, cuando en el recién inaugurado Estadio José Amalfitani, condujo técnicamente al equipo que nos permitió retornar a Primera División.

 

Su brillante carrera en la dirección técnica, patentizada en el formidable equipo del 53 que él armó (para el que esto escribe el mejor de nuestra historia) que no llegó a campeonar por la estafa descarada del árbitro inglés Mr. Dyckes en la cancha de River, tuvo tal vez su punto culminante en el año 1959, cuando al frente de un cuarteto que integraban además Della Torre, Barreiro y Mogilevsky, condujo al Seleccionado Nacional que ganó invicto el Campeonato Sudamericano, reivindicando de tal modo, el prestigio del fútbol argentino después del desastre de Suecia del año anterior.

 

En las postrimerías de su gloriosa carrera, ese hombre, tan meritorio y admirado, aceptó la propuesta que como reconocimiento y ayuda económica le formuló nuestra Institución para integrar el Cuerpo de Directores Técnicos de Divisiones Inferiores, y su labor radicó en dirigir técnicamente a los jugadores no fichados (paralelos),entre los cuales se contaron nombres destacados como Moriggi, Pandolfi, Cordone, Banegas, etc.

La historia de un hombre de la estatura de Victorio Spinetto merecería ser dictada como una materia más en los establecimientos de enseñanza, pues representa el modelo cultural de una sociedad a la que perteneció, y que lamentablemente la modernidad se empeña en destruir,  para sustituirla por la mediocridad y el irrespeto.

La magia de la evocación nos lo devuelve los sábados al mediodía, apareciendo en el sector de quinchos para presenciar los partidos de las inferiores, con su infaltable cuaderno de apuntes bajo el brazo y una sonrisa franca y sincera, extendida su mano para el saludo efusivo y cordial.

 

Con esa dignidad que lo acompañó toda su vida, en una actitud casi silenciosa que aún nos conmueve, dejó este mundo un luminoso aunque doloroso día, el 28 de Agosto de 1990.   

Para él, nuestro agradecido recuerdo por lo mucho que amó a éste, nuestro querido Vélez Sarsfield, y por representar en la dimensión de su hombría de bien, a una generación de la que formaron parte nuestros propios padres.

 

Osvaldo Gorga.

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