Fútbol

El sueño del pibe

Damián Fernández y sus días inolvidables como sparring de la Selección Nacional.
Por Diego Guitian

La Selección Argentina debuta este sábado en la Copa América y entre los sparrings que viajaron a Brasil, Damián Fernández no deja de soñar despierto. El marcador central que tiene edad de Quinta, entrena con Primera y juega en Reserva, nos cuenta todo lo que está viviendo junto a Messi y compañía.

El Predio Deportivo del Club Vitoria de Salvador de Bahía, de pronto cambió sus colores y habituales habitantes. El rojo y el negro de la camiseta de la Institución bahiense, fueron trocados por el celeste y blanco de la Selección Argentina. Lista para la presentación de mañana ante Colombia, por la primera fecha de la Copa América, el representativo nacional ultima detalles antes del debut. Y entre los nuevos moradores del complejo, están los ocho sparrings que llevó el entrendor Lionel Scaloni. Uno de ellos es un marcador central de 18 años nacido en la cantera velezana. Le dicen Negro, se llama Damián Ariel Fernández y, como indica el título de esta nota, está viviendo un sueño.

La "buena nueva" le llegó estándo concentrado en la Villa Olímpica, la noche anterior al partido de vuelta con San Lorenzo por la Copa Superliga de Reserva. Pedro Larraquy le avisó que lo habían convocado y nada volvió a ser igual para Damián, que ya de por sí, al tener edad de Quinta y entrenar todo el año con Primera, tampoco es que estaba viviendo días "normales" para un chico de sus edad.

"La verdad que estoy muy contento, trabajo con la responsabilidad que conlleva estar con la Selección y sobre todo disfrutando y aprendiendo mucho. Por suerte esta citación me llegó en el mejor momento, hice un buen torneo en Reserva y me siento muy bien", detalla el marcador central que irrumpió en el equipo de Guillermo Morigi y se despachó con 15 muy buenos partidos y 2 goles.

¿En qué consiste su tarea como sparring? El nacido en Merlo (Provincia de Buenos Aires), lo detalla: "Básicamente siempre tenemos que seguir el trabajo por si sale algún jugador de la mayor, por ahora me tocó reemplazar a Nico Otamendi y hacer tácticos o reducidos". Por supuesto que marcar a Lionel Messi, Sergio Agüero o Ángel Di María, no es cosa de todos los días pero el Negro sabe que no se puede obnubilar, más bien debe estar concentrado en su tarea aunque a "Lío hay que cuidarlo, no se lo toca", arremete sin dudar. Y agregó sobre el Mejor Jugador del Mundo: "Es muy buena onda y humilde, me tocó marcarlo en todos los entrenamientos desde que llegamos y ver todo lo que hace es algo que nunca me esperaba. Por suerte pude tomar coraje y le pregunté si podía sacarme una foto con él. Y claro que aceptó".

Se expresa poco pero habla seguro. Muestra firmeza en sus palabras y le vive agradeciendo a Vélez todo lo que le dio. Y eso que no transita El Fortín desde temprana edad. Llegó en 2015 para cursar el año de Novena División y rápidamente se convirtió en uno de los líderes de la fecunda Categoría 2001. Puntal en el título de Séptima en 2017, siempre se mostró aplicado al trabajo. No es tan alto para el puesto -mide 1,79 m.- pero su capacidad de salto despierta elogios y cabecea en las dos áreas, incluso marcó varios goles en Inferiores. Tiempista en los cruces y con cabeza erguida para salir jugando, así se completan las principales características de este zaguero diestro que vivió en Trelew (Provincia de Chubut) entre los 8 y los 14 años por un trabajo de su padre.

Mientras disfruta de la tarde noche del viernes tomando mate con sus compañeros, Damián es optimista de cara al debut ante Colombia. "Lo veo bien al equipo, noto que es un grupo muy unido, trabajan bien y espero que se nos dé esta Copa para la alegría de todos". Hoy disfruta como sparring pero su papel principal lo vivirá a la vuelta de Brasil y será cuando se reinserte en el equipo que comanda Gabriel Heinze. Mientras despunta el sueño del pibe, apoya los pies sobre la tierra y proyecta el próximo semestre con Vélez: "Voy a seguir trabajando duro para poder tener la oportunidad de debutar en Primera, que es mi otro sueño, por el que vivo".